ESTOY DEMASIADO CERCA

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.No vuelo sobre él, de él no huyoEntre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.No es mi voz el canto del pez en la red.Ni de mi dedo rueda el anillo.Estoy demasiado cerca. La gran casa ardeSin mí gritando socorro. Demasiado cercapara que taña la campana en mi cabello.Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huéspedque abriera las paredes a su paso.Ya jamás volveré a morir tan levemente,tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,demasiado cerca. Oigo el silbidoy veo la escama reluciente de esta palabra,petrificada en abrazo. Él duerme,en este momento, más al alcance de la cajera de un circoambulante con un solo león, vista una vez en la vida,que de mí que estoy a su lado.Ahora, para ella crece en él el vallede hojas rojas cerrado por una montaña nevadaen el aire azul. Estoy demasiado cerca,para caer del cielo. Mi gritosólo podría despertarle. Pobre,limitada a mi propia figura,mas he sido abedul, he sido lagarto,y salía de tiempos y damascosmudando los colores de mi piel. Y teníael don de desaparecer de sus ojos asombrados,lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,demasiado cerca para que él sueñe conmigo.Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.En la punta de cada una de ellas, para su recuento,Se han sentado ángeles caídos."Amor a primera vista"Los dos pensaron queun repentino sentimiento los unía.Esa seguridad era hermosaaún más hermosa que la inseguridad.Ellos pensaban que no se conocíanel uno al otro.Nunca había pasado anda entre ellos.Estas calles, estos corredores¨Dónde pudieron haberse conocido antes?Me gustaría preguntarles si pueden recordarlo.¨Quizás un día en una puerta de vaivén, cara a cara?¨Un "perdón" en la multitud? ¨Un número equivocadoen el teléfono?Pero yo sé la respuesta: no ellos no lo recuerdan.Que tan sorprendidos estaríande que ya, y por un largo tiempo,el destino haya estado jugando con ellos_Aún no listos para cambiar dentro del destinoque los acerca, y al mismo tiempo los alejacortando su camino y reprimiendo una visión,escapándose aún más_Había señales, indicaciones indescifrables,¨qué importa?Hace tres años, tal vez,o quizás el pasado martesesta hoja volando de un hombro a otro.Algo perdido y recolectado_Quién sabe ¨quizás aún una pelota enlos arbustos de la niñez?Hubo manijas, timbres,donde en la huella de una mano otra mano era puesta.Maletas de viajeuna al lado de la otraen el equipaje abandonadoy tal vez una noche en un mismo sueñoolvidado al caminar.Pero cada principio es solo una continuacióny el libro del destino está siempre abierto a la mitad.

LA PRIMERA FOTOGRAFIA DE HITLER

¿Y quién es esta personita en su chiquititito ropón?¡Es el diminuto bebé Adolfo, el niñito de los Hitler!¿Cuándo crezca llegará a ser un LL. D.?¿O un tenor en la Casa de Opera de Viena?¿De quién es esta pequeñísima manita, de quién la orejita y ojos[y nariz?¿De quién la barriguita rebosante de leche, no lo sabemos,la de un impresor, doctor, comerciante, sacerdote?¿Hacia dónde llegarán finalmente esos dedititos del pie?¿Al jardín, a la escuela, a una oficina, a una novia,quizá a la hija del alcalde del pueblo?Precioso angelito, resplandor de mamita, bomboncito,mientras nacía hará cosa de un año,no había signos de muerte en la tierra y en el cielo:sol primaveral, geranios en las ventanas,la música del organillero en el patio,una afortunada fortuna envuelta en papel rosita,y justo antes del parto el siempre fiel sueño de su madre:una paloma vista en sueños significa noticias gozosas,si se aprehende, arribará un ansiado visitante.Knock, knock…, quién está allí, es el amoroso toquido de Adolfo.Un chuponcito, pañal, sonaja, babero,nuestro niño saltarín, gracias a Dios y toco madera, está bien,se parece a sus padres, como un gatito en una canasta,como los nenes de cualquier álbum de familia.Shus…, no empecemos a llorar, azuquitar,la cámara disparará desde abajo de la capucha negra.El Klinger Atelier, Grabenstrasse, Braunau,y Braunau es pequeño pero digno pueblo,honestos negocios, vecinos amables,olor a masa de levadura, a jabón gris.Nadie escucha perros aullantes o las pisadas del destino.Un maestro de historia afloja el cuello de su camisay bosteza sobre las tareas.

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