Génesis del vacío
Recuerdo la fronteraque burlaban las aves,el libro de mi viday su altiva siluetaque acarició la nievecon espinas de cielo.Apenas sin propósito,amé a tientas un mundosoñándolo detrás de las cortinas.Fui la reina absolutade los días lluviososque enterré bajo cumbresde un dolor que dormía.Y hoy, ¿quién estará conmigoperfumando con rosasel peso de mi pena?¿Dónde iré tan sola en la hermosa mañana?¿A quién le importaque a la "noche serenale crezcan sucias hierbas de luz?La abundancia de elementos
(Nebulosa de la Lira, estrella agonizante)
Polvo de oro y diamantes ha llovidodel corazón de alguna vieja estrella,y he librado batalla contra la quimerade un universo sólido, pequeño,desprovisto de sorpresas y de amor.Bajo este manto de nieve celeste,lloro como una niña que no sabe crecer.Murmura el agua entre los juncos:«Es ley común que la bellezase apague en nuestras manoscomo si fuera tierra yermaque pende de un trozo de cielopor el hilo de angustia de la aurora,puessólo la muerte comprende a la materia».Casi todo suceso es único?
– Que tus ojos me circundencomo el aire.Que se extingan las sombrasal paso de mi soledad.Que las puertas del Solcolmen mis nochespodridas con luz de amaneceres.Que los astros perdidosduerman en el silenciode sus sueños celestes.Que los que mueren tiemblencomo ramas sombríasque el viento errante arropacon sus manos salvajes-.Flota la niebla, y la tormentase yergue en las paredesdel vacío.La tarde se ha enfriado.Junto a la luz dispersaque cae de los tejados,la ciudad se detiene.La barrera de Coulomb
Organizo los huesosde mi corazón, crezcoen un mundo de letargos,de estrellas que fluyena la dulzura de una nadaradiante de colores.Despertaré, quizás, un díay arrojaré jadeos de fuego,en porciones pequeñas como estas palabras.He sido cuerpo,rara aleación de mente y de tristeza,y cuando el Sol estival haya quebradoen dos el cielo, enterrando en mi pelocapullos de luz devoradoradonde la eternidad ya ha transcurrido,él y yoseremos cuerpos que jamás se toquenen la cárcel brevedel deseo.Las ciencias de la vida
Ni siquiera los diosespueden olvidarlo todo.Una tierra desguarnecidaha brotado del mar,pues el otoño nunca hacenada sin preguntárselo a los cielos.Amo el océano y, en la alborada,temo por sus islas. Respiroorgullosa el aguijón de luzde los cometas.Seré alegre, me digo,y dulce igual que el ruegode un héroe cautivo.– Yo no sé qué medidascontiene la existencia-.Como cirros de ocasose esfuman los minutos:en tiempos de penuriaen mitad de la nochecrece el día.Altair
Un frío desiertose ha recogido entre las hojasde los helechos silenciosos.A su lado,canta mi aflicción dulcemente.Enhebro la mitad del día ^en el verde oscurode los airesque el poniente traiciona.– Hay mieses que crecen delicadasen el fondo marino de las nubes-.¿Dónde me llevó el cierzo?¿Dónde iré a dormir,qué azul rocíome mecerá en sus brazos?¿Acaso habré abiertomi alcoba a la penumbra?– El alma es una lira ennegrecidaque sangra inconsolable por dentro de las cosas-.Historia de la materia
Mi corazón tiene la fuerzacon que se bate el mundopor los barrancos florecidosde una mañana de verano.– ¿Vendrás de nuevocon el olor a lechode un animal hermoso?-Recibo de rodillas al deseo.¿Cuánto valdrá,si nunca está dormido?Le pido de una vezque me lleve en sus brazos,como un cuenco de rosasque a nadie le de miedo.